
¿Para qué nos sirve en la vida profesional practicar la escucha activa? Para generar mejores relaciones. Para estar atentos a las oportunidades que pueden presentarse. Para descubrir cuáles son las necesidades del cliente, indispensable a la hora de brindarle un servicio. Para ajustar nuestra propuesta a los requerimientos del cliente. Para comprender que hay interpretaciones diferentes a las nuestras sobre un mismo hecho. Para obtener conocimientos y aprender de nuestros semejantes. Nuestra forma de escuchar expresa nuestra forma de interrelacionarnos y nuestra capacidad de generar relaciones productivas.Creemos una atmósfera de confianza. Es importante que nuestra conversación se desarrolle en un clima de comodidad, un ambiente agradable, tranquilo, confortable que ayude a generar una atmósfera de confianza y serenidad.
Dejemos de lado las distracciones, celulares, interrupciones, etc. y dediquemonos por completo a ese interlocutor.
Mostremos genuino deseo de escuchar. Prestemos atención al otro, no nos vayamos en un viaje interno, conversando con nosotros mismos, pensando qué le vamos a contestar, suponiendo que ya sabemos lo que va a decir.
No interrumpamos. Permitamos que la otra persona termine de expresar su idea. Repitamos lo que nos está diciendo para estar seguros de hacer la interpretación correcta.
Prestemos mucha atención al lenguaje no verbal, postura, tono de voz, expresión facial y corporal.
Preguntemos para obtener la información especifica que necesitamos. Hagamos preguntas abiertas, son aquellas que no pueden ser constadas con un si o un no: ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? sin hacer preguntas agresivas que incomoden a la otra persona. Pidamos la opinión del otro que siente, cuál es su parecer.
No juzguemos ni critiquemos, la otra persona es un ser humano diferente, aprendamos a aceptarlo y respetarlo.