Viernes 16 de Mayo de 2008
 

Columna - Comunicación

Otra gestión del conocimiento
Dentro del marco de los análisis de la cultura y el comportamiento organizacional, en esta última década se ha prestado especial atención al rol de la gestión del conocimiento.

La cuestión ha sido estudiada desde diversas disciplinas, cada una con diferentes enfoques. La economía analizó los efectos estructurales de la administración del denominado “capital intelectual” sobre la medición de activos –intangibles, en este caso- y los métodos de valoración de empresas. Por su parte, el management estudió principalmente la influencia de la economía basada en el conocimiento sobre los procesos de trabajo, las competencias a desarrollar en los trabajadores, la tecnologización de las operaciones, el trabajo en equipo y el trabajo a distancia. Existen, a su vez, aportes de la psicología organizacional, de la ingeniería comercial y de las teorías de la educación.

Sin embargo, aún no se ha profundizado lo suficiente la visión de la gestión del conocimiento con relación al lenguaje, es decir, como construcción de significados colectivos que orientan las prácticas, las reglas y las acciones de las personas en las organizaciones. Cuando las empresas incuban estrategias de gestión del conocimiento llegan –las menos- a reconocer el papel central del lenguaje y de los sentidos producidos. Sin embargo, aún ven la comunicación como transmisión y no como producción del conocimiento.

Las organizaciones son sistemas productivos que actúan en una doble dimensión: acción y sentido de esa acción. Si, como dicen todas las teorías, el conocimiento organizacional debe actuar sobre la primera dimensión (la acción) –en forma de conductas, estructuras, procesos y sistemas- debe antes hacerlo en la otra instancia: el sentido. ¿Cómo modificar conductas sin cambiar los paradigmas que sirven de referencia a esas conductas? ¿Cómo incorporar tecnología sin capacitar a la gente para utilizarlas? ¿Cómo sistematizar procesos y alinear estructuras sin conocer la dimensión socio-cultural detrás de esos sistemas formales? ¿Cómo atender la complejidad del fenómeno del conocimiento organizacional integralmente?

El conocimiento es sumamente complejo de gestionar debido a su elemento realizador: el lenguaje. Si se trata con conocimientos, se trata obligatoriamente con significados. Nunca existe conocimiento independiente de un discurso. Se trate de una idea aún latente en la mente de un hombre, de una gran base de datos o de un estudio publicado en el boletín interno, el conocimiento es esencialmente un mensaje vinculado a más mensajes y puesto en circulación.

El conocimiento organizacional, antes de ser una ventaja competitiva, una potencialidad de posicionamiento corporativo, o una fuente de riqueza y promesas monetarias para las empresas, es una red de sentidos que habita en el interior de la organización y de sus integrantes.

Consecuentemente, el acento no debería colocarse en el conocimiento como producto sino como proceso. Desde esta perspectiva, el conocimiento organizacional es, evidentemente, construido y compartido socialmente. Se disemina y recrea en los procesos de comunicación dados a diario en la empresa.

Seguramente para comenzar a enfocar el estudio del conocimiento organizacional desde una perspectiva comunicacional, hará falta un cambio de paradigma. Y cada vez que se cambia la mirada sobre un problema, se cambia el problema. Entonces, ¿cuál es el nuevo problema que plantea la gestión del conocimiento organizacional?

Como se argumentó anteriormente, es imposible pensar el conocimiento fuera del lenguaje. Por lo tanto, la gestión del conocimiento organizacional debe localizarse en el nivel de esas redes de comunicación, que en ocasiones serán estructuras formales –como es el caso de departamentos, equipos de proyectos, plantas o niveles gerenciales determinados- y en otras serán informales (comunidades más espontáneas).

El conocimiento organizacional atraviesa el pasado, presente y futuro de una institución. Es su memoria, su identidad y su proyección. Claro que esto no puede verse si sólo nos detenemos en las tecnologías, en los sistemas o en el retorno económico del conocimiento organizacional. Si, en cambio, nos preocupamos por entender el sentido que ese conocimiento tiene para la organización, descubriremos su verdadera e histórica esencia.


Palabras clave: nowledge management, gestión del conocimiento, estrategia, comunicación, lenguaje, sentido, significado, compartir, intercambio, comunidad, red, información, cultura organizacional

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2 Comentarios:
Socio Héctor García Mier de Morelia, México

Hek Gmier sobre "Otra gestión del conocimiento"

Considero que la gestión del conocimiento es un concepto dinámico que se basa en un flujo de datos, información y conocimiento del individuo, las personas y las organizaciones y que se remonta de generación en generación mediante la transmisión de...

Socio Susana Ruggiero de Buenos Aires, Argentina

Susana Ruggiero sobre "Otra gestión del conocimiento"

EXCELENTE TRABAJO!!!!
Un beso. Su




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