¿Se está realmente fortaleciendo el Mercosur? ¿Qué aprendimos de las disputas durante la mayor parte de 1999 y principios del 2000? ¿Cuán largo es el camino que nos queda por recorrer? En fin, ¿qué reflexionamos sobre todo esto en conjunto?
Un Resumen Acerca de Algunas de Nuestras Reflexiones Preliminares
En principio de acuerdo conque, éstas, son preguntas muy relevantes para el futuro del Mercosur. Pero entiendo que las respuestas a ellas, fue, casi siempre, una materia bastante bien sabida.¡Hagamos algunas reflexiones en torno a todo esto!
El revuelo que provocó la crisis de Brasil no tenía mayor sentido. Recuerdo haber escrito al respecto, en un artículo que apareció en la revista kipukamayo del colegio de Ciencias Económicas de la provincia de Tucumán, Argentina.
Argentina, por bastante tiempo, había tenido un balance favorable con Brasil. Cuando Brasil tuvo su minicrisis que no daba para ser más que mini por el contexto de su mismo tamaño de país, y por el contexto de su fortaleza como exportador, Argentina vio disminuida sustancialmente o simplemente de manera significativa sus balances positivos.
Se desencadenó, consecuentemente, un revuelo en todas las noticias y, muy pocos señalaban esta realidad del beneficio que por largo tiempo habíamos recibido. Ahora que Brasil, tal como era previsible, mejoró, Argentina está recuperando sus balances positivos y, consecuentemente, los revuelos disminuyeron.
Pero, lamentablemente, los argentinos nos estamos olvidando de dos cosas principales: (1) está bien Brasil, pero no podemos descuidar el mundo. Tenemos que distribuir los huevos en muchas canastas, tal como lo hace Brasil. Tenemos que establecer una cultura exportadora.
Es esencial recordar, en el contexto de todo lo anterior, que Argentina, con el Mercosur, tiene un intercambio combinado global rondando los 15 mil millones, ceros más ceros menos. Y que México, solo con EEUU, tiene un intercambio combinado global que supera tal vez con creces los 100 mil millones.
A pesar de esta realidad, los argentinos descuidamos el mercado de EEUU, donde, no sé, debe estar fácilmente arriba o cerca al menos del 70% del poder de compra total del mundo. Somos bien europeos y nos queremos pegar al euro mas que al dólar, más por ortodoxia y afinidad emocional e ideológica, que por un análisis realista y frío.
Bueno, en fin, es bueno en este mundo estar bien con todo el mundo. Como decía el borrachito cruzando un puente todo derruido "Dios es bueno y el diablo no es malo." Los argentinos tenemos, en fin, que nutrirnos y nutrir al MERCOSUR, pero jamás olvidarnos del NAFTA o TLC, y de lo que puede ser el mercado con EE.UU. y toda América latina, dentro de la esfera del dólar, antes incluso o algo mas allá del 2015.
Europa con el euro, espero prospere, pero, proporcionalmente, salvo que pase realmente un desastre, no veo por el momento ni por donde puede reemplazar como poder de compra a los EE.UU. Europa también, tiene que estar bastante atada al dólar. Es lo que esta siendo demostrado últimamente.
Puede que las cosas cambien cuando se integren, si alguna vez llegan a hacerlo, Japón y la China. Entonces, si, tal vez, la situación cambiara. Pero, mientras tanto, mientras Japón y EEUU, para todos los fines económicos prácticos, integren, tal como ahora integran, un bloque único, no veo como esto puede cambiar.
EEUU proporciona a Japón un mercado de compra que no otro país ni bloque puede proporcionarle realísticamente. Y, Japón proporciona fondos para financiar la compra de tbonds para el tesoro de EEUU. ¿Qué pasara después del 2015, cuando EE.UU. se libere de su deuda externa, si antes no se apoderan del Gobierno los gastadores del partido Demócrata, o si los Republicanos mesurados pierden el control del Congreso y todo el Poder Legislativo? Bueno, esto da para mucho pensar.
¿Cuál es la Importancia relativa del Mercosur para Argentina?
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay establecieron el Mercosur in 1991. Para entonces, el comercio entre estos cuatro países totalizaba alrededor de solamente cuatro billones de dólares al año. En el 2000, con la reducción de las barreras tarifarias, el comercio entre estas naciones, supera los veinte billones de dólares. ¿Cuán importante es esta cifra en el contexto de Argentina, comparado con otros países dentro y fuera de la región?
Y esto, ¡Dios mío! ¿Qué significa frente a lo que es el NAFTA o TLC? Nada, casi nada. Esto es insignificante. Arriba yo decía 15 mil millones. Aquí digo 20 mil millones. ¿Cómo se compara con los más de 100 mil millones de México solo con EE.UU.?¿Cuánto es el de todo Europa con América latina, con el MERCOSUR, etc.?¿Cómo se comparan? No tengo las cifras. Pero hipotetizaría que, probablemente, están muy por debajo de las que se manejan en el NAFTA o TLC en español.
MERCOSUR es, en importancia, el tercer bloque de comercio regional en el mundo. En el futuro, probablemente o casi seguramente, incluirá a Chile y Bolivia. Estos países son actualmente miembros asociados. Ambos países mostraron su fuerte interés en transformarse en miembros plenos del MERCOSUR. Esto quedó muy claro, en cuanto a Chile, durante la visita a Argentina del Presidente chileno Lagos, durante el mes de mayo del 2000.
Sí, el MERCOSUR es el tercer bloque regional en importancia. Pero ¿a cuánto de distancia del primero y el segundo? ¿No será casi como el segundo de la comida rápida, frente a McDonald que es el primero?
El interés y renovado dinamismo en el MERCOSUR se evidencia después de las fuertes tensiones entre Argentina y Brasil, debido a las devaluaciones hechas por Brasil; y, consiguientemente, después de las disminuciones sufridas en las exportaciones de Argentina a Brasil También durante todo este tiempo, en Argentina se exageró sobremanera acerca de lo que iban a ser los aumentos de las exportaciones de Brasil a Argentina. Esto nunca se produjo al nivel de las especulaciones a que dieron lugar todas estas tensiones. Tampoco se produjo la estampida de empresas argentinas hacia Brasil.
Decían e incluso algunos dicen todavía, que la devaluación de la moneda brasileña en enero de 1999, conduciría a una invasión de importaciones de productos brasileños, mucho más baratos, hacia Argentina. Esto no ocurrió. Lo que sí ocurrió y ya está pasando, es que, por esta devaluación y la crisis ocurrida en Brasil, Argentina vendió mucho menos de los que vendía antes. Esto, ya está siendo superado. Brasil, con su fortaleza incuestionable, se recuperó mucho antes que lo previsto. Y, ahora, Argentina está aumentando sustancialmente sus ventas a este país. Por esta razón las tensiones están desapareciendo. Ahora, es cuestión que, principalmente los argentinos, aprendamos suficientemente de esta tan importante lección.
Desdichadamente, todo lo anterior condujo a que en Argentina se hablara y presionara al Gobierno, más de la cuenta, para que a Brasil le impusieran nuevas y más barreras o tarifas, para proteger a los productores argentinos. Esto es lamentable, porque, como lo prueba la experiencia, el proteccionismo no nos condujo ni nos conduce a nada bueno. Lo único que produce, en el mediano y largo plazo, son mayores distorsiones, mayores ineficiencias, y, a la postre, Argentina, como fue en el pasado, aumenta sus costos internos y pierde competitividad. Perdemos cultura exportadora. Y, como ya lo sabemos, cuando allá por el 30 exportábamos mas de un 30% del PIB, ahora exportamos cerca o menos del 10%
En efecto, lamentablemente, es tal como lo que decíamos al principio. Veamos el articulo local que antes mencionara. Brasil tuvo unos cuantos estornudos que para los medios quisieron interpretarlos como neumonía terminal. Y, al final, por arte de magia, resulta y ahora reconocen, que "como milagro" solo era un tenue resfrío. Brasil, igual que Chile siguieron trabajando, con el resto del mundo. Y, Argentina, solo soñando con Brasil. Así, como ya dijéramos, Argentina exporta, proporcionalmente, cada vez menos de su PIB. En Argentina, si tuviéramos una cultura exportadora y políticas fiscales congruentes, tal como hace Brasil y Chile, tendríamos que estar exportando, por lo menos, 4 o 5 veces mas, como mínimo.
¿Qué nos esta pasando después de estos sacudones, ahora, ya bien dentro del 2000?
Las presiones por imponer barreras y tarifas amenguaron sensiblemente. Esto, en buena parte, ocurrió después de las elecciones que consagraron a Fernando de la Rua como Presidente del país. A finales de 1999 algunas de las disputas con Brasil felizmente se resolvieron. Pero, nuevas cuestiones, lamentablemente, pueden surgir en cualquier momento. Esto es así, toda vez que no tenemos una cultura exportadora ni siquiera, y esto es lo peor de todo, una cultura de mantener nuestras políticas por suficiente tiempo. Cambiamos nuestras reglas del juego en el transcurso del juego mismo, una y otra vez, sin percatarnos de la confiabilidad que perdemos hacia dentro y fuera del país.
Ahora bien, con esta recuperación incipiente, sin la cultura exportadora y sin políticas fiscales capaces de crear confiabilidad, y de reactivar la economía y las exportaciones, nos sentaremos nuevamente a congraciarnos con las migajas de los balances positivos con Brasil. Y, mientras tanto, seguiremos expoliando a los consumidores argentinos, creyéndonos "la tapa del perol," y, al cabo de algunos cuantos años, cuando Brasil vuelva a estornudar, estaremos nuevamente con neumonía. Es como el cuento del "chanchito Práctico" y sus dos "bon vivants" hermanitos.
Estudiosos como Wolf Grabendorff, máxima autoridad del Instituto Madrileño para el Estudio de las Relaciones Europeas y Latinoamericanas (IRELA), enfatiza, como tantos otros, que es muy probable que volvamos a tener estos mismos problemas dentro de no muy mucho tiempo. Por supuesto, no hace falta mucha imaginación para saber que así será, salvo que cambiemos dramáticamente, lo que, por el momento, no me parece realista esperar.
Una Conclusión preliminar
Quienes nos dormimos en "los laureles" que "ni siquiera supimos conseguir,"parafraseando parte de nuestro himno nacional argentino, tenemos que pagar ese precio. Tenemos que pagar el precio de vivir "tropezando sobre las mismas piedras."
Jamás tenemos que bajar la guardia. Por bien que nos vaya, no nos esta yendo tan bien como debiera estarnos yendo. Siempre tenemos que mejorar. "El nunca llegar y siempre persistir" como escribiera en un artículo reciente, es fundamental en los ámbitos colectivos, individuales, sociales y de cualquier naturaleza.
Como el Dr. Giavarini todos somos optimistas acerca del futuro del MERCOSUR. Sus integrantes, incluidos nosotros los argentinos, sabremos resolver nuestros problemas económicos internos, como para alcanzar la estabilidad macroeconómica necesaria para que no haya tanta asimetría entre nuestros países.
Tenemos que ser optimistas. Siempre todo es para mejor. Ninguna duda. Esto es una proposición filosófica sobre la que no vale la pena profundizar. Es bastante remanida. La realidad es lo mejor de todo lo que puede haber, porque lo que todavía no es realidad ni siquiera existe, hasta que no llegue a serlo. Entonces veremos.
Los remanidos apóstoles del desastre, aquellos que vaticinaban que el MERCOSUR no subsistiría, felizmente fracasaron. El MERCOSUR, a pesar de todo, continuará y se irá perfeccionando. Pero, nosotros los argentinos, no tenemos que hacerlo con la exclusión del resto del mundo, tal como no lo hacen nuestros vecinos Chile y Brasil. Esta es una realidad que nunca dejó de estar viva, y que estará cada vez más y más viva, a pesar de nosotros mismos y de nuestras inestabilidades crónica.
Felizmente, Argentina y Brasil han alcanzado un acuerdo en el sentido de establecer metas comunes en cuanto a inflación, endeudamiento, y déficits. También, nuestros representantes, aparentemente, están trabajando en propuestas, y eventualmente en acuerdos, que permitan el libre flujo de servicios entre nuestros países.
Todo está bueno e interesante. ¿Llegaremos a un Maastrich? Bueno, esto seguramente encantaría a la gente de Bruselas y a todos los de las burocracias circundante. Pero, me pregunto, ¿de quién es el éxito hasta el momento alcanzado por la UE, de los señores de Bruselas, o de los individuos de nacionalidad europea que iniciaron y consolidaron multinacionales europeas? Recuerdo un trabajo cuya cita no tengo presente, en la que decía que hay dos tipos de individuos en el mundo. Los que producen y los que viven de los que producen. Son dos extremos de un continuum. ¿Quiénes se aproximan más a cada extremo? ¿Cómo se distribuyen todos entre ambos?. Y, esto, ¿cómo juega en todo este escenario?
Eso seguramente va resultar de la evolución de la realidad, de la evolución de los actores, de los éxitos económicos que recojan, de los "checks and balances" que entre ellos establezcan por conveniencia más que por convencimiento, y en fin, todo esto dependerá no de las burocracias o tecnócratas que participemos activa o no activamente de estos procesos. Pero si y más que nada, dependerá de la dinámica real de los actores de la sociedad civil. Es lo que pasa en EE.UU.
Seguramente el MERCOSUR, ni sus miembros, podrán lograr sus propósitos, objetivos y metas, sin que antes, algunas de sus industrias, las menos eficientes, en efecto desaparezcan. Los acuerdos y la realidad de esos acuerdos seguramente tendrá que basarse en el aprovechamiento mutuo de nuestras verdaderas ventajas comparativas. No podemos todos hacer lo mismo aunque no lo hagamos tan bien como los demás. Tenemos que concentrarnos en lo que mejor podamos hacer, para que, en el conjunto, todos nos beneficiemos mutuamente. Allí veremos que pasa con la industria de montaje de automotores en Argentina
En efecto y por supuesto, así será. ¿Quién ha hecho hasta hoy algún huevo frito sin romper la cáscara del huevo? ¿Será en efecto, como dicen algunos comentaristas, que Brasil tiene la capacidad para hacer autos y camiones mucho más baratos, esto es, mucho más eficientemente, que Argentina?
¿Puede ser que por el momento, o estructuralmente en efecto sea así? No lo sé. Pero, ¿cuánto de esto se debe a cuestiones estructurales inamovibles, y cuánto a las distorsiones argentinas, que, en alguna medida, los argentinos, de una vez por todas, tenemos que cambiar? Aquí, y en este sentido, están, por supuesto, los costos argentinos y todas sus distorsiones, desde lo más concreto de lo concreto, a lo más abstracto de lo abstracto. ¿Qué podemos esperar los argentinos, si no nos ocupamos de encontrar nuestras ventajas comparativas? No me olvido del cuento de los dos exploradores en la selva. Ambos se dan cuenta que un león los persigue. Uno de ellos pide que se larguen a correr sin más. El otro antes que nada quiere atarse bien los cordones de sus zapatillas. Entonces el otro le pregunta por que perdía el tiempo. Y, el que se ataba los cordones responde, yo jamás correré más rápido que el león. Me basta y sobra con correr más rápido que vos.
Esto es lo que los argentinos tenemos que tener en cuenta frente a las distintas realidades en las que vivimos. Pero, lamentablemente, culturalmente no estamos ajustados para hacerlo. Al menos así parece. Dios quiera yo esté efectiva y totalmente equivocado. Y, aunque no lo esté, seguramente siempre será para bien. Podemos ser el ejemplo de lo que conviene hacer. Y, también, de lo que jamás conviene hacer.
Hay que dejar que los industriales y fuerzas vivas de nuestros países sean las partes que manejen esta dinámica. Y, aunque pretendan no dejarlos, así será. Será con argentinos en Brasil, lo que es más probable, o con brasileños en Argentina, lo que es menos probable. O, si ambos nos ponemos necios, seremos argentinos y brasileños en EE.UU. o en Chile. De cualquier modo, seguro, los brasileños y los chilenos, aunque con los argentinos en el MERCOSUR, a no dudarlo, estarán en los EE.UU., y, marginalmente en el resto de América latina y en Europa.
En fin y felizmente, al menos por ahora, los miembros del MERCOSUR aparentan estar confiados de que todos estos desafíos y amenazas serán superadas pronta y efectivamente. Su nuevos Presidentes en Argentina y en Uruguay asumieron en los últimos cinco meses anteriores a la mitad del 2000. Este es un factor que, tal vez, pueda crear un mayor dinamismo y disposición para resolver algunas de estas dificultades. Esto permitirá, deseable y esperanzadamente, a que, eventualmente, el MERCOSUR realmente se expanda, incluyendo a Chile y Bolivia, y, no mucho mas tarde, llegando a verdaderos acuerdos operativos con el TLC o NAFTA, en el ámbito de todo el continente. El autor es Contador Público y Consultor Internacional