Nuestra supervivencia depende
de nuestra capacidad de aprendizaje.
Los seres humanos tardan más que otros animales en alcanzar la
madurez.
Tenemos que aprender cosas que otros animales saben por instinto. Esto
implica que dependemos más de los cuidados y la protección
de los adultos cuando somos niños, pero que tenemos mucha más
flexibilidad de pensamiento y acción después, gracias a
lo que hemos ido aprendiendo.
Los bebés son voraces aprendices, del mismo modo que ellos exploran
y se meten todo tipo de cosas en la boca, no siempre comestibles, nosotros
aprendemos muchas cosas en el proceso de llegar a ser adultos, que no
siempre resultan ser útiles.
Cuando somos niños aún no tenemos la conciencia ni la información
necesaria para hacer juicios sobre lo que nos va a ser y lo que no nos
va a ser útil, por lo que gran parte de nuestro condicionamiento
simplemente entra en nuestra cabeza sin que lo examinemos antes.
La naturaleza nos cambia un largo período de dependencia al inicio
de nuestras vidas por un gran potencial de aprendizaje.
Ni siquiera dejamos de aprender cuando somos adultos, el aprendizaje no
se detiene .Aprendemos a lo largo de toda nuestra vida.
La efectividad no depende tanto de aquello que sabemos, sino de cómo
lo sabemos: con qué rapidez, profundidad y precisión somos
capaces de aprender. Pero ser efectivos no es sólo saber. Alimentar,
cambiar y renovar aquello que sabemos es lo que marca realmente la diferencia.
En los procesos de aprendizaje interviene la relación que establecemos
con el entorno, así como el comportamiento.
El entorno en el que vivimos o frecuentamos puede ser un estímulo
y un apoyo para el aprendizaje o bien ser perjudicial
Además del entorno, el aprendizaje requiere comportamiento y acciones,
no sólo en la práctica de escribir y tomar apuntes, también
en el sentido de hacer algo en relación con lo que se aprende.
El comportamiento basado en iniciativas propias facilita el aprendizaje,
es evidente que, en parte, aprendemos con el fin de hacer algo interesante
o importante para nosotros, en un entorno específico y en lugar
y momento determinados.
El entorno se relaciona con el dónde y el cuándo del aprendizaje
y el comportamiento se refiere al qué de aprendizaje.
Las personas aprenden dependiendo de la medida en que utilicen más
o menos sus sentidos, viviendo las cosas, oyéndolas, tocándolas,
e incluso aprendemos a través del olfato y el gusto, aunque la
mayoría de las veces estos dos sentidos han sido marginados de
la educación convencional. De hecho la educación convencional
tiende a poner de relieve sobre todo los aspectos audiovisuales del aprendizaje.
En cualquier caso uno de los aspectos a destacar del propio aprendizaje
es que el resto de nuestros sentidos, sobre todo las sensaciones y los
movimientos corporales son también importantes.
¿Conoce usted, su propio estilo de aprendizaje?
Casi todo el mundo tiene un estilo de aprendizaje preferido que considera
como el más natural. Así pues en lugar de luchar contra
ese estilo o de tratar de acomodarse a uno impuesto desde el exterior,
merece la pena apoyarse en el estilo que uno más prefiera.
Disponer de estrategias para conseguir adaptar la información adecuada
al momento según precisamos.
Cuánto más aprendemos, menos conscientes somos de lo que
hacemos, en otras palabras, sabemos que estamos aprendiendo algo bien
porqué no le dedicamos atención. Esto representa una ventaja
para el que aprende porque no tiene que perder tiempo pensando en lo que
hace.
Consideremos, el caso de un par de amigos -que al cabo de pocos años
de haber terminado sus estudios acabaron convirtiéndose en directores
generales de distintas empresas. Un verano, decidieron aprender a navegar,
uno de ellos se compró una lancha de tres metros con la que había
decidido practicar durante el mes de vacaciones. El otro, por su parte,
se inscribió en un curso de navegación que tenía
lugar en la Costa Atlántica.
El primero de ellos, desde sus comienzos se alejaba de la playa, descubriendo
por sí mismo la utilidad de la orza de quilla, que con el tiempo
fue aplicando a embarcaciones de mayor tamaño; mientras que el
otro, se hallaba sentado en un aula aprendiendo los principios teóricos
de la navegación y comenzando a navegar. Los dos siguieron caminos
muy distintos: el primero a través de la experiencia concreta y
el segundo elaborando previamente un modelo mental del arte de navegación.
Afortunadamente, los dos tenían la capacidad de aprender de la
experiencia activa.
Los resultados demuestran, que las personas aprenden más y mejor
cuando utilizan modalidades de aprendizaje con las cuales se identifican
y les permite contemplar una sensación de agrado.
Entre dichas modalidades, las más útiles son las siguientes:
1- La experiencia concreta:
tener una experiencia que nos permite ver y experimentar lo que estamos
aprendiendo.
2- La reflexión, pensar en la propia experiencia y en
la experiencia de los demás.
3- La construcción de modelos: esbozar una teoría
que de sentido a lo que observamos
4 -Aprendizaje a través del acierto y del error:
experimentar activamente con el nuevo enfoque.
A menudo, las personas para
intentar protegerse de los problemas tienden a evitar lo desconocido.
Se refugian en valores y hábitos que ya conocen.
Procuran hacer tan sólo aquello con lo que ya están familiarizadas.
Reaccionan contra lo nuevo, presentando resistencia a los cambios tanto
en su vida privada como en su entorno profesional.
De este modo creamos en nuestra vida una zona de comodidad.
Nos resulta difícil aprender a hacer cosas nuevas, nos duele cambiar
nuestras actitudes, porque implica salir de esta zona de comodidad. Lo
que no es familiar, no es cómodo y entonces se convierte en un
obstáculo.
No obstante el verdadero aprendizaje siempre ocurre fuera de la zona de
comodidad.
Si desarrolláramos más conscientemente esta disciplina de
crecimiento,, podríamos llevar una vida más rica y auténtica.
Asumiríamos el desafío de continuar expandiendo nuestra
conciencia entre aquello que hacemos y aquello que nos sucede.
Viviríamos nuestra vida como un proyecto creativo y no reactivo.
El aprendizaje debería ser nuestra más alta motivación.