Las personas aprenden -principalmente- a través de la experiencia directa. Si
reflexionamos por un momento, llegaremos a la conclusión que todos nosotros desarrollamos
la mayor parte de nuestras habilidades practicándolas.
Sin embargo, en muchas universidades e institutos de formación profesional se
brinda poco espacio a la práctica, por considerarla riesgosa, costosa y difícil
de implementar en algunos casos. La mayor parte del aprendizaje se realiza a través
de cursos, presentaciones y lectura de documentos. Una gran limitación que tienen
estas modalidades es que están diseñadas para transferir conocimiento explícito,
no tácito.
El conocimiento más valioso y relevante para ejercer una profesión es
tácito. Este es un conocimiento muy personal, profundo, vinculado a contextos
específicos, difícil de formalizar y de comunicar a los demás. Es una mezcla de
idoneidad, intuición y criterio que está almacenado en las mentes, las manos y
los corazones de los profesionales. Por ejemplo, es el conocimiento que posee
un vendedor que sabe cuándo penetrar en un nuevo mercado; un ejecutivo que sabe
qué decir a su personal ante una crisis; un técnico que puede rastrear la falla
de un producto hasta su origen; un médico que puede diagnosticar una afección
con sólo revisar externamente a su paciente; etc... Todas estas personas poseen
un conocimiento que les permite razonar y tomar decisiones sin mucho esfuerzo.
Pueden identificar tendencias y problemas que escaparían a una persona menos experimentada.
Esta "experiencia acumulada" no se puede transferir a través de una
conferencia, un manual, o un conjunto de reglas.
Si no es a través de las formas de capacitación tradicional, ¿cómo incorpora
una persona el conocimiento tácito esencial en su profesión? Una forma muy efectiva
es participando de una comunidad: uniéndose a una agrupación
relacionada con la disciplina que se está estudiando o ejerciendo (enfermería,
leyes, ingeniería, peluquería, etc...) Puede ser una asociación profesional o
gremial, un grupo vocacional, o incluso una comunidad virtual.
La incorporación a una comunidad, además de brindar roce social, permite al estudiante
estar en permanente contacto con los adelantos en su práctica, aprender las competencias
necesarias involucradas en esa profesión, participar de las actividades profesionales
y encontrar mentores y profesionales "modelo" en quienes inspirarse.
Además, en una comunidad una persona encuentra una red social a la cual recurrir,
tanto para insertarse laboralmente en el futuro, como para aprender y capacitarse
durante el ejercicio de su profesión.
Para unirse a una comunidad, muchas veces es necesario realizar primero una pequeña
investigación: ¿Cuáles son las publicaciones y fuentes que consultan los
profesionales de un campo para mantenerse actualizados y perfeccionar su práctica?
¿Qué asociaciones apoyan esa práctica? ¿Qué sitios de Internet se vinculan
con esta profesión? ¿Qué centros y grupos de investigación existen en determinada
ciudad, o país? ¿A cuáles puede incorporarse un estudiante? ¿Qué
eventos, conferencias, seminarios y otras oportunidades de participación existen
y están abiertas a estudiantes?
Una vez que encontró, se unió y comenzó a participar de una comunidad, el estudiante
necesita aprender e incorporar la cultura de esa comunidad. Para ello, le será
de utilidad conocer: ¿cuál es la historia de esa profesión? ¿Cuáles
son las actividades diarias involucradas en esa práctica? ¿Se trabaja en
equipo o en forma aislada? ¿Qué tecnología y herramientas se utilizan? ¿Qué
se requiere para ser reconocido como un buen pofesional en ese campo? ¿Cuáles
son las competencias más valoradas por colegas, usuarios y la sociedad en general?
¿Qué valores y normas éticas sustentan esta profesión? ¿Qué situaciones
reales, problemas y proyectos suele encontrar un profesional?
De alguna manera, el estudiante necesitará saber cómo es
la vida diaria de quienes ejercen esa profesión y qué necesita
Ser, Hacer y Tener para convertirse en un buen profesional.
Aprender a ser un profesional es más que asistir a una escuela,
aprobar las materias y obtener el título. Una cosa es aprender
acerca de una profesión y otra es convertirse en un profesional.
Hay un abismo entre conocer el código penal y defender a una persona
acusada de homicidio, entre leer acerca de los síntomas de un tumor
y atender a un paciente con cáncer. Esto involucra el conocimiento
explícito, pero por sobre todo el tácito.
Observar a los miembros de una comunidad profesional en acción,
es la forma más efectiva de incorporar ese conocimiento tácito
tan esencial para desenvolverse profesionalmente. Esta participación
es un proceso de por vida, que comienza cuando se estudia una carrera,
pero que debe continuarse cuando se la ejerce.
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