¿Sabes supervisar?
10 votos | 5 comentarios | Leído: 615 veces
En la práctica, las grandes decisiones no pesan.
Durante un almuerzo, un juego de tenis o una visita informal, se puede
decidir una inversión que envuelva millones de dólares o
el inicio de una guerra, sin que eso sea muy dificultoso para los actores.
Son los detalles, sin embargo, las pequeñas cosas las que ejercen
una gran influencia que pueden afectar el resultado de las grandes decisiones,
que pueden retardar los tiempos de ejecución, que pueden hacer
mucho mas complicado el proceder de un superior o jefe, de un departamento,
de una empresa, de un país...
Cuando un supervisor, jefe, gerente o como usted quiera llamarle a aquella
persona que tiene responsabilidad por el trabajo de otros o autoridad
para coordinar las actividades de un grupo de empleados para alcanzar
determinados objetivos, no toma en cuenta los detalles, no ve en las pequeñas
cosas elementos importantes para motivar a su personal, se está
quedando corto en la misión puesta a su cargo por la empresa.
Con las pequeños detalles podemos lastimar los sentimientos de
una persona o podemos incentivar el pensamiento creativo y las acciones
positivas de ésta. Si el jefe o supervisor no puede hacer bien
esta tarea, tenderá a perder su humanidad, algo sumamente negativo
en el mundo de las relaciones y en el trabajo.
Conocer los pequeños detalles y no descuidarlos evita el surgimiento
de graves situaciones para las cuales podríamos no tener solución
o no estar en el puesto al momento de aplicarlas.
Como supervisor(a) eres capaz de dar una palmadita en la espalda y decirle
“
qué bien lo hiciste” a un empleado que acaba
de realizar un excelente trabajo? Conoces a tus subalternos realmente?
Cuidado!! conocerlo no es saberse el nombre. Es mucho más que eso.
Es saber de sus sentimientos y aspiraciones, de sus competencias para
realizar éstas y otras labores, de su potencial de crecimiento
en el departamento y en la organización y hasta de su vida familiar.
Sabes decir gracias, dices nosotros en lugar de YO, saluda de manera directa
y usando su nombre a cada empleado o lo considera innecesario? Enseñas
a trabajar o constantemente estás abofeteando con palabras indecentes
e innecesarias? Crees que la gente puede aprender de los errores y así
lo practicas o eres inflexible, odioso(a) e incapaz de escuchar?
Te preocupas cuando tu empleado llega tarde y trata de ayudarlo a superar
esa dificultad o espera que tenga un rosario de faltas para enviarlo a
Recursos Humanos y provocarle un despido? Cuál es el índice
de rotación de tu departamento durante el último año?
La pérdida de un miembro de la orquesta o del equipo, se convierte
en una pérdida para toda la empresa y si esa pérdida es
en tu propio departamento, podría significar hasta un 100% de baja
cuando los indicadores señalen el peso monetario de los resultados
obtenidos.
Muchos supervisores practican a solucionar sus problemas con el personal
a través de la decisión radical de dejarlo fuera de la empresa
a la primera falta, sin darle oportunidad de reivindicarse. No se dan
cuenta que al despedir un empleado o cuando éste renuncia por situaciones
que pudimos haber superado, corremos el riesgo de no volver a tener nunca
una persona con igual potencial y eso puede llevarnos a lamentarnos toda
la vida.
Competencias claves para ser un jefe eficaz son la capacidad de comunicación
y la confianza en su equipo de trabajo. Una persona eficaz es aquella
“que hace las cosas correctas” como diría Peter Drucker.
Cuando se tiene capacidad para la comunicación, se trata de alguien
que ante que nada, sabe escuchar, permite y alienta al otro a expresar
sus ideas, responde luego de asegurar entendimiento de las expresiones
del otro.
Un empleado al que no se le escucha además se le amenaza y ofende
constantemente, es un potencial candidato a buscar empleo en otra empresa
o a realizar una acción de la que todos nos sintamos culpables
en el futuro. Por eso, revisar las actitudes como supervisor y cambiar
hacia formas más adecuadas de gestionar al personal, siempre será
más rentable.
Lo que la gente sienta al escuchar y mirar a su superior, estará
en relación proporcional con las posibilidades de lograr que haga
lo que debe hacer. La confianza que les brinde, será otro factor
de primer orden para que vean un superior seguro de sí mismo del
que se puede aprender mucho.
Ser supervisor(a) entonces, no es una tarea fácil, no es una suma
aritmética, es más bien una obra de arte. Y como obra de
arte, para que sea buena y apreciada por los tasadores que son los superiores
y clientes de nuestros trabajos, tiene que ser realizada con alta calidad
desde el principio hasta el fin. La primera ayuda para lograr este necesario
objetivo es haciendo que el grupo de trabajo se convierta en un equipo.
En un equipo se tiene clara la misión, los objetivos y los valores
a seguir para lograr los objetivos. En el equipo se comparten ideas, sugerencias,
responsabilidades y sobre todo, se cree en la disposición de cada
uno de los integrantes para aportar a la causa buscada. No hay mejor forma.
Muchos jefes viven aferrados a métodos irritantes donde el uso
del insulto, los llamados de atención delante de compañeros,
discutir de “tú a tú” con el empleado y otras
formas no menos imprudentes son su forma natural de actuación.
Algunos empleados aceptan esto por necesidad; pero sólo por un
tiempo. Cuando menos esperamos, se producen situaciones en el trabajo
que impiden el logro de resultados de verdadera calidad. Superarse a sí
mismo y deshacerse de elementos que perjudiquen sus actuaciones, será
un gran beneficio para cualquier supervisor y para la empresa.
Prepararse, conocer las metas de la empresa, definir a fondo los alcances
de su departamento o dependencia y lo que se espera lograr, conocerse
a sí mismo y a su gente y aprender aquellas cosas que no conoce
o en las que no tiene experiencia, comunicar a cada empleado lo mucho
que se aprecia su labor y ser capaz de distinguir las prioridades de lo
secundario. Agregue ser asertivo, o sea, decir las cosas cuando hay que
decirlas y donde hay que decirlas.
Nada de esto significa
permisibilidad que es una falla de la que
adolecen muchos supervisores. Si hay faltas, en la escala que corresponda
y con toda justicia, los autores deben recibir las sanciones de lugar;
pero ojo, una actuación correcta como supervisor hará que
las faltas sean mínimas y los beneficios por encima de las proyecciones.
Palabras clave: liderar, gerenciar, gerente, líder, supervisor, jefe, facultamiento, disciplina, libertad, responsabilidad, asertividad