Navidad
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Me pregunté qué quería
decir para mí la Navidad..
Y al preguntarme, me pregunté: ¿porqué me pregunto
tanto?.
Encontré todas estas respuestas.
Las comparto contigo.
NAVIDAD: fiesta, reunión, unión, quizá el perdón
de las ofensas, el saludo, el beso auténtico, el beso social, el
apretón de manos cariñoso, caluroso, frío, indiferente,
conciliador, insinuador.
NAVIDAD: alegría, regalos, abrazos sinceros, abrazos postizos,
abrazos forzados.
NAVIDAD: el árbol, el nacimiento, el mantel, la bota de Santa Claus,
los villancicos, la música, el baile, las posadas, la piñata,
los dulces, las frutas, el ponche, el pavo, la ensalada, las nochebuenas.
NAVIDAD: las prisas, los embotellamientos, las compras de último
minuto, los compromisos, las comidas o cenas de la oficina, las comidas,
las comilonas.
NAVIDAD: el brindis, el más que el brindis... las borracheras,
la exageración, el despilfarro, el gastar más de lo que
se tiene, o gastar lo que se tiene sin pensar en los que no tienen, el
endeudarse por quedar bien, siempre los mismo... el consumismo.
NAVIDAD: el jefe invita a comer o a cenar: “pidan lo que quieran,
coman y beban... yo pago”... y la orden se cumple, aunque los sueldos
sean injustos.NAVIDAD: mensaje presidencial, no necesariamente navideño:
demagogia, palabras y más palabras, promesas, deseos, muy buenos
deseos pero no hay pan en la mesa.
NAVIDAD: paréntesis; hay que alejarse de la realidad, todo se pospone
más allá del 15 de enero. ¿Queremos ser un país
productivo con un mes al año sin productividad?
NAVIDAD: un mes en hacer lo que quisiéramos ser...¿quimera?
NAVIDAD: “dále, dále, no pierdas el tino...”
Hoy día es imprescindible pegarle y con tino so pena de fracasar.
Es necesario saber darle, pero, ¿a qué? A lo que se deje.
Lo importante es darle y con tino; “no pierdas el camino”.
¿Cuál? ¿El del neoliberalismo?
NAVIDAD: “aquí está el dinero, tú compra, tú
organiza y que todo salga bien, tenemos que quedar bien“ Lo importante
son las apariencias y ¡qué mejor fecha para conservarlas!
NAVIDAD: nostalgia, sobretodo de los seres queridos o seres que hubiéramos
querido más de lo que quisimos en vida y que ya no están
con nosotros. A esos ahora sí los extrañamos. Quisimos quererlos
pero no los quisimos como deberíamos haberlos querido. Más
que extrañarlos es el remordimiento de no haber dado todo lo que
podíamos haber dado.
NAVIDAD: fuente de ilusión, ocasión para soñar, soñar
en los regalos, regalos sorpresas, regalos sospechosos, regalos formales,
regalos sinceros, regalos demasiados caros, regalos ridículos,
regalos inútiles, regalos.... al fin y al cabo regalos. ¿Qué
regalo cuando regalo? ¿Mi status? ¿Mi poder? ¿Mi
influencia? ¿Mi buen gusto? ¿Mi poder de compra? ¿Mi
yo?
NAVIDAD: para muchos la última queriendo que no sea la última;
para otros muchos la última deseando que ya no haya otra.
NAVIDAD: ocasión para competir estúpidamente con los demás:
“yo tengo más que tú”,
ocasión para humillar al que no tiene lo que yo tengo.
NAVIDAD: ……
LA NAVIDAD: sonrisa diáfana, anhelo legítimo, abrazo
sincero, beso limpio, brazos acogedores, voz conquistadora, cabello sedoso,
manos calientes, mirada dulce, inocente, sincera, grande, penetrante.
Esto sólo se da en el niño, en el adulto que se hace niño.
LA NAVIDAD: misterio de la infancia permanente, de la infancia
que hay que reconstruir diariamente.
LA NAVIDAD: fecha que nos invita a plantearnos una de las preguntas
más radicales en nuestras vidas: el hombre al avanzar por los años,
¿crece o decrece? ¿Avanza o se pudre? ¿Conquista
o va abandonando? ¿Crece con la experiencia?
La experiencia, ¿no será más bien desgaste y disminución
y pérdida de esperanza?
LA NAVIDAD: que nos invita a ser niños “porque es
la inocencia la que está llena y la experiencia la que está
vacía; la inocencia que gana y la experiencia que pierde; la inocencia
es la que es joven, y la experiencia es la que es vieja; la inocencia
la que cree, y la experiencia la que es descreída; la inocencia
la que sabe y la experiencia la que ignora.” Péguy.
LA NAVIDAD: niño que es fuerte porque se sabe débil,
niño que está consciente de que depende de los demás,
de sus padres sobretodo, niño que es fuerte porque sabe que hay
otros más fuertes que él, niño que no tiene reparo
en recurrir a los demás. Al adulto con experiencia le cuesta mucho
recurrir a los demás. Es soberbio. El niño recurre porque
es humilde, porque sabe que no sabe todo, porque cree en el otro, porque
tiene la actitud fundamental.
LA NAVIDAD: niños de siete, de treinta, de sesenta, de noventa
años pero niños. A las puertas del Reino no sólo
habrá que dejar las riquezas, los honores, la fama, las influencias,
sino la misma madurez.
LA NAVIDAD...
PUERTA DEL REINO PERO PUERTA ESTRECHA,
PORQUE NO SE PUEDE ENTRAR CON TANTA ESCORIA.
EL PROBLEMA NO SERÁ LO QUE NOS FALTE,
SINO LO MUCHO QUE NOS SOBRE.
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