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Oscar Flores | 17-11-05
Wilma y la ingeniería mexicana

La naturaleza, perdón, "La Madre Naturaleza" siempre nos deja lecciones que debemos aprender muchas veces de manera muy cruel, drástica y hasta dramática. Tenemos muchos ejemplos en el mundo y ya varios de considerable importancia en nuestro país. ¡No dejemos pasar la oportunidad de aprender!.

Las vivencias del Huracán Wilma desde diferentes puntos de vista, dejan lecciones, no se diga a la ingeniería y a la arquitectura. Los impactos son de diferentes órdenes, según del punto de vista de que se trate. Para la economía el impacto es brutal, dado que Quintana Roo se sostiene básicamente del turismo, aunque la Riviera Maya funcionará muy pronto no sabemos la respuesta de los turistas ante semejante demostración de fuerza de la naturaleza. La Ciudad está en pie pero muy maltratada y su gente vive de la zona hotelera o de la gente que vive de ellos, que para el caso es lo mismo, la cadenita afectará a todos los niveles.

Las pregunta que me surgen son: ¿la ingeniería mexicana podría haber hecho más?, ¿estamos preparados para hacer mejor nuestro trabajo de como hasta hoy lo hemos hecho?, ¿dónde está mi participación como profesionista, como empresario, como gobierno del estado, como diputado, como gobierno municipal? No confundamos estar atentos e interesados con ser alarmistas ni amarillistas. Los mejores momentos para desarrollar o actualizar el conocimiento referente a la influencia de los eventos naturales en nuestras edificaciones, son los inmediatos posteriores a la presencia de un evento extraordinario (es decir superior a lo esperado).

Después de una demostración tan imponente resulta imperativo hacer un gran esfuerzo para contar con un reglamento de construcciones local y hecho "a la medida". Debemos tomar las verdaderas condiciones del sitio. Una mala copia del reglamento de construcciones del Distrito Federal no está a la altura del potencial económico que tenemos en esta parte del país. Es necesario un reglamento propio, con anexos reales y hechos para prever eventos extraordinarios, previniendo lo mejor posibles desastres como el que acabamos de vivir.

Para hacerlo es necesario convocar a todos los sectores que pueden participa, a saber: colegios y asociaciones profesionales de los ramos involucrados, universidades, funcionarios de obras públicas municipales y estatales, además de un cuerpo importante de especialistas que puedan aportar, de manera significativa, elementos para desarrollar reglamentos y normas. Se deberá, trabajar en una serie de líneas de investigación, como podrían ser algunas de las que comento más adelante y otras que falta por comentar, con el objetivo de preservar la integridad de los inmuebles.

* Urge una Norma Emergente para garantizar que las reparaciones o reconstrucciones se hagan con miras a la seguridad. Las edificaciones que no lo cumplan, deberán hacer cambios significativos. Esta contendría los aspectos importantes a tomar en cuenta para evaluar y calificar estructuras.

* Se deben desarrollar proyectos de investigación a corto y mediano plazos, que permitan identificar las edificaciones no recomendadas para esta zona. Que ayuden a los proyectistas a elegir formas, tamaños y materiales. Creo que existe mucha investigación al respecto, sólo falta hacerla digerible, manejable y que se plasme en una serie de normas y recomendaciones que se incluyan en un reglamento verdadero de la ciudad de Cancún o del estado de Quintana Roo. La preservación de las líneas vitales deben ser un objetivo central. No es posible, como ingenieros, que permitamos que se presenten daños en un hospital, en una central de telecomunicaciones, en los equipos del agua, en las estaciones de bomberos, en los albergues, líneas de transmisión o en las terminales de autobuses, etc.

* Otra línea a desarrollar será lo que corresponde a la cimentación y contención del mar. No es posible evitar la entrada del mar, con la fuerza del huracán anterior, pero debemos hacer que los daños sean cada vez menores y nuestras estructuras mejores.

* Debemos estudiar, además, las techumbres de grandes superficies, en donde visiblemente no existe daño en el corazón de la estructura, sin embargo, existe muchos daños en la cubierta, en muros o es sus accesos y ventanas. La implicación de esto es el daño a los productos resguardados en esos inmuebles en su totalidad.

* Los anuncios y señalamientos deberán re considerar su diseño; la factibilidad de evitar los espectaculares, que en esta zona son un desastre, además de afear el paisaje son un peligro al caerse o doblarse.

* Las estructuras adosadas, deben redefinirse y rediseñarse, para evitar daños tan fuertes como los presentados en este evento.

* Los diseños de las bardas no son de ingeniería muy avanzada, pero tantas fallas presentadas por defectos de la construcción indican que ni el reglamento actual se está empleando, es más ni las prácticas más comunes de la ingeniería se han seguido. Me tocó ver muchas bardas volteadas por completo, la mayoría por la falta de la cadena del cerramiento, esto no depende del reglamento sino de la práctica, de la responsabilidad que tomamos los ingenieros referentes a la seguridad. De otra manera sea dicha, ya lo sabíamos, los muros así caerán.

* La profesionalización de los servicios debe ser obligatoria. No es posible permitir que pseudo ingenieros o pseudo arquitectos tomen decisiones en los desarrollos donde ingenieros y arquitectos está capacitados para ello. La actualización debe ser un aspecto obligatorio de los Directores responsables de Obra (DRO) y de los Corresponsables. No debemos conformarnos con las firmas de los DRO o los Corresponsables, debe ser obligatoria su presencia y su supervisión en las obras.

En fin, existen muchos aspectos que deben desarrollarse y otros más ajustarse o mejorarse. No podemos dejar pasar la oportunidad para que así se haga. Esto prevendrá en el futuro daños económicos de esta magnitud y también una catástrofe mayor.

Aprendamos a manejar los riesgos, aprendamos a vivir en este sitio tan bello con los riesgos que eso implica, ¿Sabemos de que magnitud son?, ¿sabemos de que tipo son?. Si bien no es posible evitar la presencia absoluta de daños, sobre todo ante la presencia de eventos extraordinarios como el anterior, el objetivo como ingenieros y especialistas debe ser disminuirlos al máximo, preservando la vida y las líneas vitales. ¡Tuvimos suerte!, ¡Aún!. ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuántas veces más? O ¿Cuántos Wilma tiene que pasar o cuantos muertos se deben contar para ponerse en verdad a prevenir?




Comentaron esta entrada:

Timoteo González | 26-11-05

Buen analisis, espero que siga escribiendo para editar otras reflexiones como esta.




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