Para ver el artículo:
Claudia ESPINOSA CORTES
Ricardo Perez Guerrero
de Puebla de Zaragoza, México
Ethel J. Calderas G.
de Caracas, Venezuela
En verdad hay personas que se acostumbrar a maldecir y no se dan cuenta que el dano se lo hacen ellos mismos.Tengo un amigo personal a quien le cae completico el articulo.
Me parece muy bueno. Lo difundire a varias personas.
Francisco Avila Spota
de Monterrey, México
Qué bueno que abordan incluso estos ángulos de la vida cotidiana.
Camilo Acevedo Vidal
de SANTIAGO, Chile
Me permito recomendar a los amigos del Club -directivos y socios-, actuemos con responabilidad social y compromiso cívico, y enviemos este mensaje a cada instancia de la educación del lugar geográfico del mundo donde nos encontremos. Por mi parte,...
Tomas Berriolo
de Buenos Aires, Argentina
El lenguaje vulgar y las maldiciones se han instalado en la sociedad como algo habitual. ¡Hasta los gobernantes las utilizan públicamente!
Este artículo me llama a la reflexión porque, alternando con jóvenes universitarios y profesionales, a uno...
Annegret Baschny
de Sao Paulo, Brasil
Al volver a la Argentina después de muchos años, me deparé con el hecho de que las malas palabras son usadas normalmente en las conversaciones diarias. Es muy triste, me parece un señal de decadencia. Falta de cultura, falta de respeto, deberíamos...
José Manuel Ongallo Acedo
de Oviedo, España
Debe evitarse por todos los medios en caer en el defecto de decir palabras malsonantes, por supuesto de ninguna manera en la blasfemia. El artículo nos indica 10 logros que se conseguirán si eliminamos este enorme defecto. Totalmente de acuerdo.
José Zuñiga
de San José, Costa Rica
De acuerdo, no entiendo porqué debemos recurrir a las malas palabras, pero si debemos considerar la forma de comunicarse que tenemos los diferentes paises, la cual varía según la cultura.
Jose Sergio Fernandez
de Villa Angela, Argentina
Jose Sergio Fernandez
de Villa Angela, Argentina
Marco A. Bourget
El tema de las llamadas "grocerías" o malas palabras lo dejé de tomar en cuenta cuando uno de mis mejores amigos no podía decir una palabra sin acompañarla de una o dos "picardías", era ameno, gracioso, etc. etc. pero se casó y su esposa lo...
Alicia Iablonsky
de Buenos Aires, Argentina
Me parecio un tema interesante que muy poco se escribe del mismo.
Roberto Martínez
de Quilpué, Chile
Concuerdo plenamente con lo expresado en el artículo. Hoy mismo trataré de aplicarlo a mi conducta personal.
Elma Espisua
de Buenos Aires, Argentina
Los insultos, las malas palabras, son parte de la degradación de la educación de las últimas décadas