Si nuestras creencias, ilusiones y expectativas son producto de nuestro pasado, si estamos tan condicionados, ¿cómo salir del laberinto?
Escribió Borges:
"el porvenir es fatal como la flecha,
pero en las grietes está Dios, que acecha."
Tal vez "la grieta" por donde podemos salir del encierro, esté formada por nuestra insatisfacción y nuestra capacidad de desear.
Si algo nos oprime, nos resulta insuficiente, nos genera angustia, vacío, desazón, algo debemos modificar para encontrar nuestro equilibrio.
El problema pasa por identificar ese algo y por tener un deseo lo suficientemente fuerte como para modificar lo que debamos modificar.
Pienso que mucho sufrimiento innecesario se debe a nuestra incapacidad de desear con la suficiente intensidad como para que ese deseo pase de mera ilusión a actos concretos que nos lleven a nuestro objetivo.