Estimados amigos:
La analogía del predador nos indica que los seres humanos sentimos apetito de conocimiento cuando deseamos alimentar nuestra mente para lograr metas aún pendientes de alcanzar. La diferencia es que el predador actúa por instinto, no así el ser humano, que actúa principalmente por razonamiento voluntad consciente, aunque muchas veces dicha voluntad tenga algo del inconsciente, producto de nuestro desconocimiento o curiosidad por aquello desconocido que nos catapultará a nuevos horizontes de oportubniodades, en la medida de sacarle el mayor provecho a aquello que buscamos aprender.
Comparto, además, que el ser humano tiene efectivamente comportamientos cíclicos, algunos de los cuales simbolizan el tropezar con la misma piedra, otros describen la capacidad del hombre de actualizarse para enfrentar nuevos ciclos y trascender sobre aquello que llamamos "la competencia", aquel fantasma de lo que pueda significar nuestra merma o deterioro, o quizás la muerte. Es por ello que el ser humano debe adquirir un hábito y entrenar diariamente en aquello que se denomina "el repensarse", por muy planificado y estructurado que sea la persona; sin embargo, la dinámica de la vida, de las relaciones sociales y del mercado, tiende a ser cada vez más hiperactiva.
Sin perjuicio de lo anterior, es el equilibrio de las cosas lo que permitirá vivir más plenamente al hombre, frente a las oportunidades y desafíos que le entrega la vida. Y quien está consciente que en todo hay aprendizaje, y que éste es como el alimento que motiva la dinámica diaria de los seres humanos, el gran desafío está en no confundir las cualidades racionales y afectivas de la persona, con los instintos y sentido acotado de supervivenvia de un predador, de cuya influencia animal, no siempre estamos libres.
Es por eso que los seres humanos debiéramos distribuir nuestro día en 1/3 para el estudio, la reflexión y el perfeccionamiento, dedicando tiempo a la familia y a los amigos; 1/3 para trabajar y producir bienes y servicios para la sociedad; y 1/3 dedicado a su descanso.
Bajo una estructura ideal como ésta, el hombre podrá ser capaz de conciliar su aprendizaje con su desarrollo social y espiritual, descansando su cuerpo y su mente para potenciar su normal y creciente desarrollo.
Hay muchas personas que sólo llegan hasta el pensar y el reflexionar, pero se adormecen o se anulan desde el momento que deben actuar. Es por ello que muchas veces, el ciclo del aprendizaje continupo en las empresas, emn las familias, en las organizaciones, se corta, se paraliza, y con ello, se daña el normal crecimiento de una sociedad, también se dañan o se debilitan las relaciones entre las personas. Finalmente. se pierden oportunidades de construir un mejor ambiente y escenarios más propicios para cambiar el mundo.
Desde Santiago de Chile, intentando vivir un proceso de aprendizaje continuo (con logros de objetivos), se despide afectuosamente,
Camilo.