Historicamente nos educamos para toda nuestra vida profesional y laboral, pero no nos educamos para ser padres y madres. Esta condición la asumimos como una herencia familiar y por consiguiente repetimos los mismos patrones con los que fuimos criados. Articulos como este nos permite ver que existen formas constructivas y más efectivas para educarnos a nosotros mismos como padres y madres y educar mejor a nuestros hijos e hijas.