Me parece una reflexión oportuna en un momento en el que la valoración sobre el "nivel" de vida prima sobre la "calidad" de vida. Las preguntas sobre ¿Qué necesito? ¿qué deseo? ¿qué valor doy a lo que hago? pueden ser una guía para dar sentido a lo que hacemos o, por el contrario, comprobar el sinsentido de ello. Quizá se podría resumir en atender más al "ser", sin descuidar el "tener" (al menos un tener básico) y de esa atención al ser surja la emergencia del "sentido" de la vida, sabiendo que "somos" lo que "hacemos".