La crisis siempre está: siempre hay una crisis.
Es cierto que en la medida en que seamos previsores, que pensemos en anticiparnos, quizás podramos evitar algunas (personales, laborales, etc.).
Pero hay siempre de las que están fuera de nuestro control, aún las que nos tocan de cerca, y que por más previsibles que sean, no podemos evitar.
Yo diría que la crisis 'nos propone' pensar.
Porque podemos elegir.
Podemos elegir no hacer nada, y quedarnos a merced de la crisis. Hasta podemos buscar un culpable de los resultados que eventualmente suframos.
Afortunadamente, también podemos elegir pensar.
Y, antes, podemos elegir pensar en cómo pensar. No pretendo un juego de palabras, lo que intento expresar es que el modo, la forma de pensar, dentro de nuestras posibilidades de elección, es algo para lo que podemos prepararnos.
En la propuesta del Club se menciona que cuando reflexionamos en forma sistemática y continua en temas realmente trascendentes, nos estamos desarrollando personalmente y el crecimiento. Comparto, y agrego que sólo podemos perfeccionarnos en ese camino, a través del aprendizaje.
No sólo el que brinda la capacitación, sino también el que brinda el analizar las consecuencias de nuestras acciones y omisiones, y aún mucho más.
Al fin y al cabo, el decidir emprender el camino del desarrollo personal, del aprendizaje, consiste en decidir activamente cambiarnos a nosotros mismos, en cada oportunidad, en una persona más capaz, mejor ...