El ayudar a las personas a cambiar resulta ser un gran reto. Pero el cambiarnos a nosotros mismos lo es aún más. Hay un dicho que dice... El que domina a los demás es PODEROSO, pero el que se domina a si mismo es CASI TODO PODEROSO. Es por eso que debemos experimentar primero los cambios provocados por nosotros mismos en nuestras personas para así tener aún más confianza y seguridad al intentar ayudar a otros a cambiar en sus vidas. Cuanto más convencidos estemos nosotros mismos de poder cambiar esquemas erroneos y hábitos poco sanos, es entonces que tendremos mayor éxito al intentar cambiar a los demás...
Hasta la próxima...