Qué despreciable es cuando una determinada comunidad, en contra de su voluntad, va cambiando paulatinamente sus valores culturales ancestrales. Nuestras culturas indígenas, por ejemplo, por fuerza mayor, tuvieron que recibir una lengua, una religión, unas costumbres políticas, sociales y culturales, que a través de los tiempos no les ha sido posible recuperar. Por el contrario, esas comunidades se han ido extinguiendo y muchas de ellas ya han terminado en el más tremendo olvido. Se están muriendo poco a poco nuestros valores culturales ancestrales.