El arte de la persuasión, requiere de una adecuada formación, no sólo cognitiva, sino emocional y perceptiva. Sin ser psicólogo, mucho menos un experto en relaciones humanas, muchas veces nos damos cuenta las personas que -así como se deduce del texto de hoy- TODO ESTA EN LA FORMA. Y si ello lo aplicamos en todo ámbito social, de nivel, rol o rango social, podemos darnos cuenta que sabremos expresarnos más claramente, sabremos escuchar mejor, entenderemos la enorme importancia del uso de la empatía, sabremos interpretar mejor, sabremos ser realmente asertivos, entenderemos verdaderamente la importancia de la práctica de las relaciones con respeto, privilegiaremos la actitud positiva (entenderemos realmente que el vaso no está medio vacío, sino que está medio lleno), entenderemos la invaluable importancia productiva de mantener la purificación de las relaciones humanas en la empresa y en cualquier grupo social donde pertenezcamos o donde interactuemos; finalmente, aprenderemos a apreciar la fuerza de las 4 V que hablan de la Voluntad, la Vocación, la Verdad y la Vida.
Destaco la fuerza de estas sencillas palabras del artículo de hoy, lo que ya es un arte del manejo adecuado del lenguaje, que es capaz de penetrar a lo más recóndito de nuestra conciencia, y provocar sus efectos; el mío, fue la motivación a expresar libre y abiertamente lo que pienso y en lo que creo. Y por cierto, digno de replicar en las diarias prácticas de nuestras relaciones humanas; no nos daremos cuenta cuando hayamos cambiado al mundo.
Desde Santiago de Chile, Camilo Acevedo Vidal