¡Vive el momento! ¡Vive el presente! ¿Cuantas veces hemos oído este consejo? Pero en verdad, la mayoría de los seres humanos tienen pensamientos acerca de algo que pasó...
“Este día es todo lo que tengo, y estas horas son ahora mi eternidad”... Estas hermosas palabras escritas en el libro “El vendedor más grande del mundo” de Og Mandino, expresan exactamente la forma en que debemos enfocar nuestra atención. Es en el día de hoy en que debo concentrarme y no en lo que ha pasado o en lo que aún no ha pasado.La sorprendente memoria para recordar el pasado, y la capacidad de planear cosas futuras que residen en el hombre, puede ser un arma letal si no se las sabe administrar correctamente. Es como un rayo láser, si se le dirige con habilidad, será contundente en el blanco, pero, si se dispara sin un objetivo fijo a la vez, será inútil.. Es triste pensar que muchas personas en lugar de aprovechar la fuerza de las olas producidas por el movimiento de la vida, ven las olas como adversidades y sufren sus embates viviendo para manotear y patalear desesperados sintiendo que dichas olas los sumergen en un mar de problemas aparente (porque podríamos verlos como oportunidades). Qué maravilloso sería si comprendieran que ese movimiento, ese oleaje es precisamente la fuerza que necesitan para salir airosos si tan solo aprendieran a vivir surfeando sus propias olas.”Débil es aquel que permite que sus pensamientos controlen sus acciones; fuerte es aquel que compele a sus acciones que controlen sus pensamientos”. Og-Mandino. Si dejamos que nuestros pensamientos se centren en cosas que han pasado y si esos recuerdos son desagradables, entonces nuestras acciones carentes de fuerza serán débiles haciéndonos sufrir; Si en lugar de ello, nos adherimos al movimiento natural del tiempo y las cosas presentes, concentrándonos en como aprovechar esa fuerza de cada día, entonces el movimiento mismo hará que nuestros pensamientos sean más fuertes, positivos, y que generan una vida llena de resultados.
César... Hasta mañana...