Siempre es un placer leerles, estimados Fabián y Martín. Pude constatar de cerca la calidad de personas que sois.
Para responder a tan contundente mensaje, lo haré durante toda mi vida y con obras y actividades presentes y futuras que me involucran. Todos somos constructores; y es con ése espiritu "constructor" al cual nos debemos en esta aldea-Club para construir la aldea que esperan nuestros niños de parte de sus adultos. Para ello requerimos -además de humildad y exploración- perseverancia, paciencia, visión, renovar y modificar actitudes, mucha tolerancia y amor; por cierto, con la convicción que esto no termina con nosotros, sino que se hereda a muchos otros, porque es parte de nuestro compromiso de vida, por aquellos que amamos.
Un fuerte brazo a cada uno de ustedes, y por vuestro digno intemedio, a cada uno de los miembros del Club, distribuidos por sobre la faz de la tierra.
Camilo Acevedo