En definitiva es una cuestión cultural que es inculcada generación tras generación. También es cierto que el hombre debe mostrarse más agresivo ya que es un proveedor y como tal tiene que buscar su presa y cazarla para poder llevar el alimento a su familia. Pero ésta es solo una faceta, que tan poco es del todo verdadera en nuestros días, dónde la mujer también toma una parte de ese papel y aporta a la familia. Yo creo que a las madres de hoy y futuras madres nos corresponde el papel de educar hombres más sensibles, pero no por eso más débiles. El mostrar los sentimientos no es una debilidad, solo es una parte de nuestra humanidad que resulta muy sana. Todas las emociones placenteras o displacenteras tienen un objetivo siempre productivo, el taparlas hará que algún día exploten como una olla express, eso puede resultar perjudicial. Entonces, por qué no simplemente dejamos fluir nuestras emociones con inteligencia. Para todo hay un tiempo.