En los años 60 comencé a trabajar en una empresa minero-siderúrgica, en el año 67 me fuí a una empresa eléctrica.En ese año 1967 se formó una empresa que integraba a otras 20, entre ellas donde yo empecé.
En el año 1975 comencé en la gran empresa integradora, ocupando puestos de dirección en aquellas fábricas o zonas integradas, hasta el año 93. Siempre observaba la distinta cultura que permanecía en las empresas primitivas integradas en la matriz, a pesar del transcurrir de los años.
Por eso la dificultad de cambios profundos en la cultura. Se cambia lo superficial (se pintan edificios, se cambian la imagen externa, logotipos, etc ), pero lo profundo como es la cultura es muy difícil cambiarla.
El reto es ese, saberlo, no darnos por vencidos y realizar un esfuerzo permanente y bien dirigido para el cambio posible