Tanto el éxito como el fracaso, lo consigue y percibe cada uno. El primero por nuestra constancia, perseverancia o por haber dado un paso más para conseguir algo; el segundo, por nuestra inconstancia, impaciencia, falta de tenacidad o por dejar de dar ese paso que faltaba para conseguir algo. Lo cierto es que esas sensaciones que nos impactan tanto, sólo son medidas por nosotros, en relación a las circunstancias, coyuntura o cualquier otra variable que hace que yo me considere exitoso por hacer tal o cual cosa; o fracasado si dejé de hacer o no hacer otra cosa.
Es cierto también que más hablamos de nuestros éxitos por lo positivos que somos; la parte desagradable la dejamos para otro día, o en todo caso, no mencionarla, pero tomarla en cuenta, ya que son nuestras oportunidades de mejora.