Creo que posiblemente el problema no consista en decidir si amigos pueden ser socios, más bien pienso que lo que ocurre es la falta de autenticidad en las relaciones amistosas.
Una amistad es quizás una relación más intensa y profunda que una relación de pareja, ya que en la amistad se trata de establecer una comunión de almas sin la intervención de los sentidos físicos.
Si llegaramos a ser autenticos amigos, seguramente podremos ser mejores parejas, mejores socios y mejores personas.