Justamente después de preguntarse "¿porqué?" o imaginar cómo hubieran sido las cosas de diferentes... después de encontrar algunas respuestas y de quedarse con muchas preguntas... llega un momento en que hay que HACER EL DUELO por aquello que quisimos y no tenemos y aceptar aquello que tenemos tal cual es. Ese "hacer el duelo" es una forma de dejarlo partir. Y una vez que se abandona esa angustia, uno se siente aliviado, liviano. Y eso está bueno.
Definitivamente, dejarlo partir es una forma de crecer.