Por más independiente que creamos ser somos interdependientes. Pero hay un ambiente que podemos cultivar que nos hace sentirnos aparentemente independientes.
He observado y escuchado quien no puede sentarse solo a comer, que si sale a la calle tiene que ir acompañado y quién tiene que preguntar si está correctamente vestido. En el otro extremo estamos los que trabajamos por nuestra cuenta, podemos comer solos, vestimos informalmente sin sentirnos incómodos y en la calle no necesitamos compañia.
Sin embargo, admito que el ser humano es gregario por naturaleza y que es muy bueno trabajar en equipo. El club y en particular Constructores de Comunidad a mi me ayuda mucho a ser participativo y atender en lo que yo puedo a mis compañeros. Es una escuela práctica donde se aprende participando.