Por supuesto que es importante elogiar, pero al hacerlo, debemos convertirnos como en un espejo en el que el otro puede ver reflejadas sus virtudes, porque los seres humanos un poco como que hemos olvidado las cosas buenas que tenemos y vamos desarrollando una autoimagen negativa. Cuando por medio del elogio sincero invitas a las personas a que limpien el espejo en el que se ven, y les ayudas a que redescubran sus cualidades, el espejo de la vida se va aclarando y ayudamos a los demas a ser más concientes de sí mismos.