Este dicho muy familiar lo aplican a aquel joven que esta muy enamorado de alguien que excede razonablemente sus posibilidades economicas pero como insiste en su irracionalidad de conseguir a la chica de sus sueños aunque este fuera de sus expectativas lo va a perseguir y podria darse con la mala noticia de no ser correspondido por la chica. No suelta las nueces de su coco ( ambiente y circunstancias ) perjudicandose a la larga.