A veces se habla mucho y no se dice nada o se aplican términos difíciles y largos textos para una idea concreta que se puede explicar en "dos palabras".
Efectivamente hay que ponerse del lado del lector y comprobaremos que a veces el mensaje no cumple con el objetivo y que por una mala redacción la comunicación no llegó a su destino con el éxito esperado.