
¿PUEDE llamarse a algún hombre indiscutiblemente el hombre más grande de todos los tiempos? ¿Cómo se mide la grandeza del hombre? ¿Por su genio como militar?, ¿por su fortaleza física?, ¿por su capacidad mental?
El historiador H. G. Wells dijo que la grandeza del hombre se puede medir por ‘lo que deja plantado para que se desarrolle, y si puso o no a pensar a otros en nuevas direcciones con un vigor que persistiera después de él’. Aunque Wells no afirmó ser cristiano, reconoció lo siguiente: “Si se aplica esta prueba, Jesús está en primer lugar”.
Alejandro el Grande (Alejandro Magno), Carlomagno (llamado “el Grande” hasta mientras todavía estaba vivo), y Napoleón Bonaparte fueron gobernantes poderosos. Por su imponente presencia influyeron profundamente en sus súbditos. Sin embargo, se informa que Napoleón dijo: “Jesucristo ha ejercido influencia y mando sobre Sus súbditos sin Su presencia corporal visible”. Por sus dinámicas enseñanzas y por el modo como vivió en conformidad con ellas, Jesús ha afectado profundamente la vida de la gente por casi dos mil años. Como bien lo expresó un escritor: “El conjunto de cuanto ejército haya marchado y cuanta armada haya sido construida y cuanto parlamento haya funcionado y cuanto rey haya gobernado no ha tenido en la vida del hombre sobre esta Tierra un efecto que iguale al de él”. Un erudito de la Universidad de Chicago afirmó recientemente: “En los últimos veinte años se ha escrito más acerca de Jesús que en los dos milenios anteriores”. Sin embargo, es vitalmente necesario considerar personalmente los relatos evangélicos, porque como dijo The Encyclopædia Britannica: “Muchos estudiantes modernos han estado tan ocupados con teorías en conflicto acerca de Jesús y los Evangelios que han descuidado el estudio de las fuentes fundamentales mismas”. Estoy seguros de que después que consideremos con cuidado y sin prejuicio los relatos evangélicos concordaremos en que los sucesos más importantes de la historia humana tuvieron lugar durante el reinado del césar romano Augusto, cuando Jesús de Nazaret vino para dar su vida por nosotros.