Esta valiosa analogía del pez y la ostra, nos señala varias características de nuestra actual sociedad, como lo es la desconfianza. Pero también ilustra las bondades de la buena educación y buenos modales, como del uso de la empatía, imprescindible para vivir y relacionarse con las personas, entre las cuales hay seres queridos, compañeros de trabajo, clientes, ante los cuales debemos ser respetuosos de su espacio y persuasivos en aquello que estamos dispuestos a dar, sin esperar muchas veces recibir algo a cambio.
Afectuosamente, Camilo, desde Santiago de Chile.