En verdad, la capacitación para estar preparados a los grandes retos, por el desarrollo tecnológico y por la oferta de mano de obra más competitiva, depende de uno mismo; pero las empresas pueden colaborar. En Ecuador tenemos la opción de que parte de los impuestos de las organizaciones pueden destinarse a Universidades, las mismas que a cambio ofrecen cursos de diplomado o masterado, en coordinación con universidades externas, para su personal.