Concuerdo perfectamente con el enfoque expuesto en este artículo, agregaría desde lo personal y tomando en cuenta mi experiencia al frente de un equipo de ventas, que existen otros factores que inciden como generadores de miedo.
Un equipo de trabajo bien consolidado, con un líder claro, puede plantear reformas, modificaciones a una línea de trabajo fomentada durante años. Es difícil para los cuadros jerárquicos de las empresas entender que los cuestionamientos originados en un equipo altamente motivado son parte de un espíritu y una intención benignas: mejorar la calidad de trabajo.
Los líderes deben sortear sus escollos personales para abrirse a escuchar la demanda que surge de la sintonía fina de sus dirigidos.
Un líder es como un director de orquesta, que tiene que encontrar la mejor voz de cada instrumento, la mejor técnica de cada intérprete para plasmarlo en una armonía general que cree su propia música.
Una orquesta bien afinada y con personalidad, en cualquier concierto inspira sorpresa. La sorpresa en muchos casos termina en incertidumbre.
Con todos los argumentos que puedan esgrimir los detractores del trabajo en equipo, no alcanzan para contrarrestar el inmenso potencial que originan los logros en común.
Roberto Molinari