Absolutamente de acuerdo. El honor y los honores no siempre van de la mano, y no tienen porque ser consecuentes. De hecho el verdadero honor es el que se nutre de hacer las cosas sin esperar recibir honores. Va de la mano con el dar sin esperar nada a cambio. Los honores no siempre se reciben, porque vienen de parte de otros; pero el honor siempre se cobra, porque el que paga es Dios.