Me parece una reflexión interesante. Quizá la forma oculta el mensaje de preocupación, interés por el trabajo o ganas de que las cosas vayan por caminos más adecuados para los empleados. Es cierto que el mensaje emotivo habla de malestar, pero también el directivo tiene emociones. Es como si las emociones de empleados y directivos entrasen en conflicto y desde ése conflicto se pierde la posibilidad de llegar a acuerdos. He tenido la experiencia de observar una comunicación en la que tanto empleado como directivo estaban de acuerdo en el fondo, sin embargo, la forma de comunicación impedía que ambos se dieran cuenta de eso mismo. La pasión es una manera de mostrar lo interesados que estamos por algo, pero puede dificultar, cuando hay un exceso de ella, la comunicación efectiva, eficaz e incluso estética