Todo tiene que ver con la elasticidad y la flexibilidad que deben estar incluidas en las normas y la formalidad de cada organización. Permitir que ello suceda de esa manera, es dejar una valvula de escape para que las personas sigan "siendo humanas" en sus ambientes de trabajo. Igualmente, por otro lado, las personas deben tener conciencia sobre cuando esa actitud pasa la raya y se convierte en perniciosa.