En nuestra cultura (ni siquiera es nuestra por último) es difícil hacerlo pero si todos nos ponemos de acuerdo lo lograremos y así podremos sentirnos orgullosos de diversas cosas: compartir más tiempo con mi familia, crecer como persona, reforzar mi autoestima día a día, enseñar a mis hijos y a las generaciones futuras que cada uno de nosotros merecemos respeto. Atrevamonos y luego verán la gran retribución mental, espiritual y física, hasta el rendimiento en el trabajo aumenta (lamentablemente muchas corporaciones aún no se dás cuenta de ello)