
Cambiar cada día un poquito más es duro. El esfuerzo por corregir nuestros defectos y pequeñeces a veces puede ser agotador. Preferimos quedarnos en nuestra "zona de comodidad", auto justificándonos y auto complaciéndonos. No nos olvidemos que la calidad empieza por nuestro interior, por la pequeña casita que es nuestro propio yo.