Igual que las imagenes modelo que reflejan las organizaciones, las empresas, los grupos sociales; los comportamientos están construidos socialmente. En la sociedad occidental y cristiana (Europa y América) el poder de los hombres se define a partir de la fuerza, la manifestación de sentimientos y acciones valientes, fuertes que indiquen la capacidad de estar por encima de los demas, se ha convertido en un mito. En otras sociedades el poder y el valor estan definidos por otros parametros culturales. Pero en nuestra sociedad se ha logrado establecer valores y comportamientos que oponen directamente a las mujeres y a los hombres. Aunque hay cambios en algunos de los hombres, la capacidad de manifestar sentimientos positivos es solo un aspecto de una transformación de relaciones entre los seres humanos que todavía no hemos logrado reconocer. El patron del hombre muy macho sigue siendo un valor compartido entre toda la sociedad. Y las mujeres lo reforzamos. Una encuesta hecha entre mujeres demostró que las mujeres preferimos a los machos valientes y fuertes que a los hombres sensibles y suaves. ¿Cuestión de gustos?
Ana Victoria Rodríguez