El problema que planteas no es en sí el miedo al cambio, sino la llamada "adaptación a la adaptación". Menudo problema. En algún momento de nuestra historia personal las cosas eran en verdad insatisfactorias, incluso detestables, pero muchas veces tuvimos que crear creencias que se arraigaron en nuestra psicología, adaptarnos a las emociones de poco valor, apagar nuestro impulso espiritual, todo ello para soportar lo insoportable. Con el tiempo: nos adaptamos a lo naturalmente contrario a nuestro ser.
Ahora cada vez que se nos presenta la oportunidad de superar nuestro estado nos sentimos incómodos y regresamos a nuestro estado adaptado.
No es cualquier cosa, somos ciegos a la realidad que nos está afectando, necesitamos que alguien nos ayude a darnos cuenta. Es lo que hacemos los coachs. Al tomar consciencia de que nuestro programa no es satisfactorio podemos hacer algo por "mover el termostato" a otra temperatura que de inicio nos incomode pero que, retomando la adaptación, nos lleve a generar una adaptación a esa nueva "temperatura" más ligada con nuestra profunda naturaleza.