Les comparto algo que escrbí hace tiempo:
La fiesta es un sí a la vida, un juicio favorable a nuestra existencia y a la del mundo entero...
Para poder celebrar una fiesta, para tener el derecho a vivir una fiesta, la vida tiene que tener sentido...La fiesta verdadera no celebra ni lo absurdo, ni la frustración ni lo imposible.
La auténtica fiesta recoge todo lo habitual para expresarlo con abundancia.