El Artículo no pretende cerrar la polémica a la cual alude, dejando espacio para preguntas secundarias: ¿Puede (bajo alta evaluación) ser considerada la disfunción familiar un problema de salud ocupacional o laboral?. Implicaría esto (por supùesto desde mi paradigma profesional), ser razonamiento suficiente para ser medido como un problema solo de los gerentes (en su esfera personal) o es un problema de la organización.