Tras de muchos años de experiencia de manejar equipos heterogéneso, creo que el artículo pone el dedo en la llaga, y estoy de acuerdo en todo prácticamente,
La misión de un jefe de equipo, es la de conseguir objetivos con gente feliz. Tratar a las demás personas como nos gusta que a nosotros nos traten. Ellos no son ni mejores ni peores que nosotros.
Además, con un equipo de gente motivada y contenta, se trabaja mucho menos y más relajadamente...
Ello no indica que en circunstancias en que se haga imprescindible, el tema disciplinario no se utilice, pero si tratamos a nuestros supervisados con respeto y preocupándonos de ellos como personas, veremos que innecesario se hace el sancionar.