La creatividad, el sexo y las dominancias cerebrales
El que tiene que irse por despedido sufre de muchas formas, por los efectos en su familia, en su círculo de amistades y en su ánimo. Las conpensaciones en efectivo disminuyen el sufrimiento. Los que se quedan sufren también, como bien explica el artículo. Sin embargo, no es el fin del mundo. Puede verse como llamado de atención, tiempo de reflexión, que deben generar cambios positivos en todos, los despedidos y en los que siguen en el trabajo. MVL