Este precepto, debemos escuchar o saber escuchar, lo llevo años oyendo y trato de ponerlo en práctica. Pero siempre tengo la duda de ¿cuándo me toca a mí, que me sepan escuchar? No soy un buen orador y no siempre digo cosas importantes o interesantes, aunque pueda pensar lo contrario, pero es muy frecuente, demasiado frecuente que estés dando una opinión, breve, no un discurso, y antes de acabar, no te interrumpa otra persona que se emte por medio de la conversación, el móvil (celular), o la atención y la mirada se dirijan hacia otra parte. Eso me lleva, cada vez más, a retraerme y a "no perder el tiempo hablando".