De nuño cuendo estudiaba el catecismo, recuerdo que se decía que las propiedades o virtudes del alma eran: memoria, inteligencia y voluntad. Es claro que la inteligencia no lo es todo y que el ser humano necesita de las otras dos virtudes para llegar a alcanzar un desarrollo pleno. Mientras escribo esta nota estoy escuchando la sinfonía nº 41 "Júpiter" de Mozart. Mozart fué un niño prodigio, era estraordinariamente inteligente para la música, casi no necesitaba escibir las notas, las tenía en la mente y de aquí pasaban directamente al instrumento, sin embargo Mozart murió joven por no ser suficientemente inteligente. Para mi la inteligencia no es sólo resolver una ecuación diferencial dificilísima, ni interpretar con precisión un instrumento musical. La inteligencia tiene muchos rasgos y para ser plena, además de esa inteligencia emocional tan de moda, debe ser aquella que te lleve a ser feliz en la vida. Poco inteligente es el hombre que a pesar de los descubrimientos que realice en cualquiera de los campos de la ciencia , es incapaz de conocerse a si mismo o se deje arrastrar por debilidades o vicios que lo lleven a su destrucción.