Yo tengo claro que hay que procurar mantener la lealtad al sistema y tratar de corregir los defectos con habilidad. No se puede ser franco sin más si eso va contra el sistema, porque entonces surgen los prejuicios de la otra parte o peor, el rechazo, y eso no conviene. Inevitablemente, hay que guardar un equilibrio entre la lealtad al sistema y la lealtad a uno mismo, porque si la primera choca o es incompatible con la segunda, las salidas se cierran y la vida se convierte en muy penosa.