Cuando somos pequeños tenemos una imaginación maravillosa en donde encontramos con respuestas. Pero conforme pasan los años y nos integramos a la sociedad se sienten limitaciones que impiden preguntar y, por supuesto tener respuestas. Y un claro ejemplo es la editorial anterior acerca de la ero-felicidad.
En muchas empresas lo que interesa son los beneficios para la misma. En donde la gestión ya esta definida, y pocas veces se cambia, aunque sea incorrecta: entonces el personal no puede hacer preguntas.