Ciertas cualidades son ponderadas en una cultura y rechazadas en otras. La cultura empresarial debe ser un campo propicio para que un líder con las cualidades descriptas se desarrolle.
La integridad, la dedicación, la magnanimidad, la apertura mental y la creatividad conllevan a que la conducta de ese líder se destaque sobre la de sus pares gerentes y no siempre sea bien aceptada por poner al descubierto aptitudes y defectos.
La cultura de una empresa puede socavar de alguna manera esa generosidad innata que todo líder debe poseer en beneficio del equipo de trabajo que dirige.