No existen cosas grandes o pequeñas, lo serán de una u otra manera, de acuerdo a la percepción de cada individuo. Lo que si es esencial, es que cada uno tenga la capacidad, o esté lo suficientemente despierto, para lograr apreciar la belleza, en las cosas cotianas, en las cosas simples, en las que, por el hecho de surgir sin grandes acontecimientos, muchas veces pasan desapercibidas. Esas cosas son las que nutren nuestra alma, y nos completan verdaderamente.