Por lo general no nos damos real cuenta de la importancia de las cosas y personas hasta que las perdemos o percibimos el riesgo inminente.
Un buen ejercicio cuando la queja asoma es pensar por un momento que lo más querido se esfuma, desaparece....
Volver a la realidad nos hará redimensionar aquello que por cotidiano y naturalmente presente era poco valorado.
Mi gran mundo es la convivencia de pequeñas cosas